La calle de East Hastings conecta el antiguo centro de la ciudad con la zona moderna. Dos polos opuestos conectados por una calle socialmente arruinada. La distancia es mínima, alrededor de siete minutos en coche, veinticinco a pie.

En la parte moderna verás una ciudad asombrosa que no tardará en enamorarte. Una zona transitada por empresarios, turistas y residentes que salen a divertirse. Allí te encontrarás con multitud de centros de negocio, restaurantes, tiendas de moda, rascacielos,… Y disfrutarás de un parque natural que te dejará atónito, considerado uno de los mejores del mundo. ¿Qué más se puede pedir? Moda, naturaleza, cultura, ocio, negocios, limpieza, amabilidad, etc.

Y ahora centrémonos en la zona de East Hastings


Mi primera toma de contacto con Vancouver fue hace seis años en la estación central del Pacífico, a escasos metros del barrio chino. Mi mochila y yo caminamos hacia el hotel, situado a quince minutos, en una de las zonas más abandonadas de Canadá. Ya estaba avisado de lo que vería por el área de East Hastings, pero debo confesar que fue más impactante de lo que creía.

La situación social es aterradora y deprimente. Personas tiradas en el suelo, carritos llenos de bolsas con pertenencias de los vagabundos, calles sucias con jeringuillas recién usadas, cristales rotos, y otros elementos que puedas imaginarte. Me encontré con cientos de personas con problemas de drogas, de dinero y de salud. Personas que viven allí sin recurso alguno, en lo que llamaría el ‘Gueto de East Hastings‘. De aquella se estimaba que deambulaban por la zona más de mil personas necesitadas de ayuda.

El área de East Hastings tiene la tasa más alta de infectados por Sida y Hepatitis C de Norteamérica. Por allí me encontré con multitud de personas con problemas mentales y bajo los efectos de las drogas. Era desolador ver a personas bailando sin sentido, moviéndose como auténticos ‘zoombies’. Alguno se ponía a gritar rompiendo los espejos retrovisores de los coches aparcados. Una chica se retorcía gritando en el suelo mientras intentaba quitarse bichos imaginarios. Quería pedir ayuda pero nadie de mi alrededor parecía en su sano juicio. Un señor de una tienda me dijo que era normal, que ya vendrían los paramédicos.

Según un estudio realizado por el diario canadiense Straight, se produjeron más de tres mil llamadas por sobredosis en los dos últimos años. Los servicios de emergencias admitieron que durante 2016 y 2017 atendieron más de ciento veinticinco personas por mes en Hastings.

Estamos ante un escenario deprimente que lleva décadas sin resolverse. Vancouver presume de ser una ciudad maravillosa por sus espacios naturales protegidos, por sus infraestructuras, zonas culturales, negocios y ocio, pero jamás podrá tapar el drama de East Hastings.

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Pablo

Hola Mendexploradores. Soy Pablo, administrador de este portal. Llevo doce años gestionando redes sociales, escribiendo contenidos para diferentes webs, y asesorando a emprendedores en sus negocios.

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